Domingo Dic 17, 2017

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Bibiana Camacho, Sara Uribe y Mónica Maristáin, presentan sus libros en la jornada sabatina

Bibiana Camacho, Sara Uribe y Mónica Maristáin, presentan sus libros en la jornada sabatina

Este sábado fue una jornada literaria muy productiva y que dejo el escenario como una manera especial al género femenino para mostrar las obras más recientes de tres talentosas literatas que formaron parte del programa de la Feria Internacional del Libro: Bibiana Camacho, Sara Uribe y Mónica Maristáin.

 

Para empezar las presentaciones de libros en la sala principal, estuvo la escritora Argentina radicada en México, Mónica Maristáin, quien presentó su poemario Antes, paisaje sonoro con mujer mirando una ventana, en el cual ofrece a los lectores encontrar un libro de capas y voces, de rastros de lo que un día fue y nos persigue. Lo que se dice, lo que se piensa, lo que se calla: descubrirse en la retacería de la memoria, sea esta “verdadera” o ficcional, devela las razones que dan cuero y sentido.

En este poemario, la  autora se cuestiona su propia vulnerabilidad, su presencia inmersa en una ciudad, un pasado, en la vida de una madre con la cual se mece en la atemporalidad de los recuerdos compartidos. La poesía de Mónica Maristáin da al lector ventanas, realidades personales que se hacen colectivas, zonas de conflicto que son espacios íntimos y de los cuales nos hacemos cómplices.

Para presentar este libro, estuvo la también poeta Ernestina Yépiz.

Por su parte Sara Uribe, presentó su poemario Antígona González, el cual tiene como tema principal es la indagación sobre nuestros horrores fúnebres.

Sara reveló que este libro nació “sobre pedido”, cuando Sandra Muñoz, directora teatral y actriz tampiqueña, le pidió escribir una obra de teatro que abordara tres ejes: retomar la Antígona de Sófocles adaptándola a lo que estaba ocurriendo en ese momento en Tamaulipas (era principios de 2011 y lo que sucedía y sigue sucediendo es la guerra calderonista contra el narco), incorporar la historia de la activista Isabel Miranda de Wallace y la búsqueda de su hijo secuestrado y desaparecido a esta adaptación y, finalmente, hablar en todo esto de la necesidad y la urgencia de recuperación de los cuerpos perdidos. 

Instrucciones para contar muertos, dice Sara Uribe en su poemario Antígona González. Quiero escribir sobre esos cuerpos que faltan y no puedo. ¿Pueden a uno quitarle nombre y rostro? Ahí están las notas, las cuentas y el silencio rodeándolo todo como un yugo, envileciendo cada parte humana que nos queda. Los nombres de los desaparecidos se han vuelto un mar de sombras, una fosa común que poco a poco adquiere la medida exacta de este país. Este país que se ha vuelto una llaga infectada de silencios.

Para finalizar la noche se presentó la novela Lobo, de Bibiana Camacho, en la cual retrata un pueblo que en realidad existe, un pueblo fantasma,  y nos ofrece una trama donde lo arcaico y lo oculto crean un mundo al margen de la civilización. Un laberinto de silencios desde cuyas sombras nos espían las leyendas de un pasado que se empeña en volver.

La trama gira en torno a Berenice, una joven entusiasta que aspira a emprender una carrera en la academia. La necesidad de ir tras sus sueños la lleva a trabajar para Felicia, una eminente doctora. Famosa por sus investigaciones y respetada por sus colegas, lleva recluida mucho tiempo en una lejana finca, en un pueblo prácticamente anónimo.

Ese lugar es El Lobo. Pareciera ser un reducto de otra época. Arraigado a costumbres antiguas, ajeno al progreso, proveerá a Berenice el aislamiento necesario para su trabajo de investigación. Pero no sólo eso: el pueblo y sus alrededores ofrecen historias extrañas, presencias intrigantes y enigmas por resolver. La gente del lugar afirma que los lobos desaparecieron hace años. Sin embargo, algunas noches Berenice alcanza a escuchar aullidos que provienen de los cerros cercanos. Hay presencias indefinidas en la noche del campo. Felicia podría no ser la serena académica que dicen. Y la investigación quizá no las lleve al reconocimiento de sus pares.

La cereza del pastel de este día de actividades fue la presentación musical de la Falsa Orquesta Cubana Sazón que ofreció un concierto lleno de energía y sabor que desde un inicio prendió al público ahomense.

 

Temas como Son de la loma, Quizás, Quién será, Como fué, Perfume de gardenias, Cachita, Lágrimas negras, Cuarto de Tula, Estoy pensando y Llorarás fueron los que sonaron en el escenario musical con gran maestría a cargo de la agrupación la cual combinó, mezcló y hermanó los clásicos ritmos cubanos como el son, el mambo, la guaracha, el chachachá y el guaguancó, con la música popular mexicana, otros ritmos tropicales y hasta las canciones de moda pasajera, para una experiencia apartada de la formalidad que cautivo hasta al escucha más escéptico.

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